. Tendencias que dan luz Las personas con discapacidad visual son ahora tomadas en cuenta en ámbitos comerciales y de servicio donde antes no podían disfrutar de autonomía
El sistema de lectoescritura Braille está cada vez más presente en la vida cotidiana de los invidentes. Una muestra de ello es la forma en que éste ha penetrado en diferentes lugares donde antes, debido a su discapacidad visual, algunas personas nunca se habían sentido cómodas, como por ejemplo, cuando iban de compras. Hasta hace poco, tenían solamente dos opciones: guiarse por su olfato para encontrar el producto que buscaban o dejar que otros seleccionaran las compras.
Invidentes autónomos
Un proyecto desarrollado en Costa Rica por el educador Adrián Vargas, es tan solo un ejemplo de la tendencia que comienza a surgir en varios países con la finalidad de darle la oportunidad a la población no vidente de poder informarse, entre otras cosas, sobre los productos que desea comprar. El proyecto se basa en un sistema de rotulación para que los productos informen a los invidentes sobre tres aspectos: el tipo de producto, la marca y las cantidades en unidades de medida como gramos y mililitros.
El sistema consiste en pequeñas etiquetas individuales colocadas en los estantes, debajo de cada uno de los productos. Así, las personas con discapacidad visual podrán enterarse, por ejemplo, de que el producto en sus manos es un café marca “X” o “Y” y que el contenido del paquete es de 500 gramos. O que el atún, marca “X” tiene dos presentaciones: con vegetales y de lomo en trozos.
Creo que el principal aporte de este sistema es el sentimiento de independencia de estas personas a la hora de ir a comprar a un supermercado. Ellos generalmente van acompañados de otra gente que al final es la que escoge los productos. Y si van solos, es todavía más complicado porque la única información con la que cuentan es la ubicación de los productos en los pasillos”, comentó Vargas, profesor de artes industriales en el Liceo San Nicolás en Taras de Cartago.
Los rótulos se pegan a los estantes gracias a un adhesivo, tipo velcro, y están fabricados en cartón por ser un material más manejable. “Hay que tener en cuenta que los supermercados renuevan su mercadería constantemente. Entonces, es necesario reubicar las etiquetas también. Por eso son removibles y livianas”, dijo Vargas.
Las dimensiones de cada rótulo no exceden los 7 cm de alto por 5 cm de ancho, pues ese es el tamaño adecuado para incluir los datos, tanto en Braille como en escritura convencional.
Al ser consultado sobre la necesidad de incluir el precio de los artículos, Vargas señaló que todavía está en proceso un mecanismo para lograr modificar un dato que varía constantemente. “Este proyecto es un primer esfuerzo por hacer cumplir la Ley N° 7.600 en un aspecto específico”, agregó.
Dicha ley se aprobó en mayo de 1996 con el fin de garantizar la igualdad de oportunidades para las personas con discapacidad visual.
De momento, esta rotulación funciona únicamente en el supermercado El Tesoro, ubicado en San Rafael de Oreamuno de Cartago, Costa Rica, pero el objetivo de su autor es extender el servicio a las grandes cadenas de supermercados.
En la gastronomía
La idea es que estas personas tengan menos problemas a la hora de identificar cosas que generalmente son difíciles de diferenciar. Por ejemplo, en Argentina, la reconocida cadena de restaurantes –de origen estadounidense– T.G.I Friday´s, ha incorporado en sus locales menús en sistema Braille, colaborando así en la inclusión de estas personas con “Capacidades Especiales”. De esta manera podrán brindarles un mejor servicio acorde a sus necesidades.
Por su parte, los restaurantes de la empresa Paradores en Madrid, España han presentado nuevas cartas en Braille. Ya se encuentran disponibles en más de 25 establecimientos y próximamente se incorporarán al resto de los 93 paradores de la cadena pública hotelera, en virtud de un convenio de colaboración firmado con la Fundación ONCE el pasado mes de junio.
Para ello, la compañía distribuirá "en los próximos meses" impresoras especiales a todos sus establecimientos, de forma que los responsables de los restaurantes puedan confeccionar y modificar directamente las cartas.
El presidente de Paradores, Miguel Martínez, resaltó la importancia de esta medida para que las personas con discapacidad visual puedan disfrutar "con normalidad y plena autonomía" de sus servicios, e indicó que no se trata de algo anecdótico, sino de una acción que "derriba un nuevo muro de incomunicación".
Martínez destacó también algunas de las iniciativas llevadas a cabo tras la firma del convenio de colaboración con la Fundación ONCE, como la ejecución de un plan conjunto de formación a través de los “paradores escuela”, la integración de trabajadores con discapacidad en sus establecimientos, la compra de productos a compañías del entorno de la Fundación ONCE o la mejora de la accesibilidad en sus instalaciones.
El vicepresidente primero ejecutivo de la Fundación ONCE, Alberto Durán, indicó que se trata de un avance en materia de derechos, pero también de "una cuestión de eficacia", dado que la imagen que Paradores vierte a través del turismo da "enormes frutos", tanto a las personas con discapacidad como a España.
Por su parte, la vicepresidenta tercera del consejo general de la ONCE, Yolanda Martín, resaltó la importancia de que las personas con discapacidad puedan disfrutar del ocio y el tiempo libre, para lo que Paradores representa "una magnífica oportunidad".
Hablando de tendecias…
La cadena «Dans le noir?» («¿En la oscuridad?», en francés) inauguró la noche de fin de año en Barcelona, España, uno de sus singulares restaurantes donde los clientes son atendidos a oscuras por camareros invidentes, que de esta forma se convierten en los guías de los comensales, obligados a disfrutar de los alimentos sin ver qué están comiendo.
Se trata del primer restaurante en el sur de Europa de «Dans le noir?» compañía que puso en marcha este curioso proyecto hostelero hace seis años, según informaron los responsables de la empresa. Los clientes se enfrentan a una diversidad de sabores, olores, texturas y temperaturas sin poder utilizar uno de sus principales sentidos, la vista, y lo hacen de la mano de los camareros en quienes deben depositar su confianza. «Esta aparente paradoja, en la que la persona ciega se convierte en sus ojos, constituye, sin embargo, una verdadera lección de tolerancia y sensibilización a la discapacidad», señalan los responsables de la cadena.
Por las mesas de «Dans le Noir?» -en sus establecimientos de París, Londres o Moscú- han pasado más de 300.000 comensales que han disfrutado de la experiencia sensorial y gastronómica.
El restaurante de Barcelona dispondrá de un equipo formado por 16 personas de las cuales 9 son ciegos. Para llevar a cabo este proyecto, sus promotores han contado con el apoyo y asesoramiento de la ONCE para la contratación del personal invidente con el fin de facilitar asimismo su integración.